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Sincronización musical: cómo llevar tu canción a series y anuncios

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Qué es la sincronización, las dos licencias que pide cada uso, cómo llega la música a series, anuncios y juegos, y cómo preparar stems, metadatos y splits.

Una persona con auriculares en un estudio casero, sentada ante un teclado, mira una escena de película en la pantalla de un portátil que solo muestra color abstracto

La sincronización musical es el permiso para unir una música a imágenes en movimiento: una escena de una serie, una película, un anuncio, un tráiler, un videojuego o un vídeo de marca. Usar una canción ya grabada exige dos permisos. La licencia de sincronización cubre la obra (letra y música) y la da la editorial, o los autores si no hay editorial. La licencia del máster cubre la grabación y la da su dueño: la discográfica, o tú si pagaste la grabación y la publicaste por tu cuenta. El precio se negocia en cada caso. La música llega a la pantalla a través de supervisores musicales, librerías de música, agencias de sincronización y editoriales, y las canciones que se eligen son las fáciles de licenciar: splits firmados, una persona que puede decir que sí, instrumentales y stems listos y metadatos completos.

Esta guía sigue las fuentes oficiales consultadas en septiembre de 2026 y se centra en España, con apuntes para Argentina, México y Colombia. No es asesoramiento legal: para un contrato real, habla con un abogado especializado en música.

Vía hacia la pantallaQuién esQué necesita de ti
Supervisor musicalElige la música de una película, serie, anuncio o juego y gestiona sus derechosUna propuesta corta y pertinente, un enlace privado y derechos que se puedan cerrar rápido
Librería de músicaUn catálogo de piezas pensadas para imagen que se licencian a produccionesInstrumentales, stems, versiones cortas, etiquetas y un contrato firmado
Agencia de sincronización o editorialPropone tus canciones a supervisores y negocia por tiEl derecho a representar la canción, a cambio de la parte que fije el contrato
Trato directoUn cineasta independiente, un estudio de videojuegos o un creador que te escribeUna licencia por escrito: uso, duración, medios, territorio, plazo y precio

Las dos licencias de cada sincronización

El ejemplo de toda la guía: Irene escribió la letra y la melodía de «Andén 4»; Tomás hizo la armonía y la producción. Su split sheet dice 50/50. Irene pagó la grabación y la publicó por su cuenta, así que el máster es suyo. No hay discográfica ni editorial.

Una serie de plataforma quiere 35 segundos del estribillo para una escena en la que un personaje espera el último tren. Para usarla, la productora necesita:

  1. Una licencia de sincronización de la obra, firmada por Irene y Tomás por sus partes, o por una sola persona si la otra la ha autorizado por escrito.
  2. Una licencia del máster, firmada por Irene como dueña de la grabación.

Si esa semana nadie localiza a Tomás, lo normal es que la escena se quede sin la canción: quien supervisa la música trabaja con plazos y pasa a la siguiente de su lista. Por eso gustan tanto las canciones one-stop: una sola persona controla la obra y el máster, o está autorizada para ambos, y puede decir que sí el mismo día.

Si la serie quisiera una grabación nueva, por ejemplo la protagonista cantando el estribillo en pantalla, solo necesitaría la licencia de la obra, porque el nuevo máster sería de la productora.

Las dos licencias fijan lo mismo: qué escena o qué anuncio, cuántos segundos, si la música suena de fondo o en primer plano, los medios (televisión, plataformas, cine, internet), el territorio, el plazo y el precio. En España no hay tarifa fija: la SGAE explica que en el repertorio editado es la propia editorial la que gestiona la licencia y que cada titular decide libremente el precio de cada obra. Cuando la serie se emite, la obra genera además derechos de comunicación pública, a partir de la hoja de música que verás más abajo.

Cómo gestionan la sincronización la SGAE y SADAIC

España (SGAE). La SGAE llama a este derecho «primera fijación»: la incorporación de una obra musical a una obra audiovisual, un spot, un documental o una cuña de radio publicitaria. Su Reglamento, actualizado a junio de 2026, fija tres reglas útiles para quien compone:

  • El precio lo deciden los titulares. Si la autorización se tramita a través de la SGAE, el importe es facultad exclusiva de los titulares y lo cobran a través de la sociedad, con su descuento de administración.
  • Una petición sin respuesta es un no. Si la SGAE recibe una solicitud de sincronización de una obra cuyo titular no se reservó ese derecho en su contrato con la sociedad, la traslada al miembro facultado para autorizarla; si no contesta en sesenta días, se entiende denegada.
  • Si licencias tú, la SGAE debe saberlo. Los miembros que conceden estas licencias directamente deben enviar a la SGAE una copia del contrato, que tiene que dejar a salvo los derechos de reproducción y de comunicación pública que gestiona la sociedad.

Para obras sin editorial, la propia SGAE invita a contactar con ella para orientar la licencia.

Argentina (SADAIC). Para publicidad, el régimen de SADAIC pide al anunciante o a la agencia que gestione la autorización antes de usar la obra, y aclara que esa autorización cubre solo la obra, no la grabación: para el fonograma hace falta el permiso de su productor. La solicitud incluye, entre otros datos, el producto, la agencia, el título y los autores, la duración del aviso, los medios y la fecha de inicio. SADAIC publica también aranceles para sincronizar obras en películas.

México y Colombia. Pregunta a la SACM o a SAYCO cómo tramitan la sincronización antes de firmar nada: cada sociedad tiene sus reglas y tus contratos con ellas cuentan.

Cómo llega la música a series, anuncios y videojuegos

Supervisores musicales. La Guild of Music Supervisors, la asociación profesional del sector en Estados Unidos, define el oficio como la supervisión de todos los aspectos musicales de cine, televisión, publicidad, videojuegos y otros medios audiovisuales. En la práctica, el supervisor lee el guion o ve el montaje, prepara una lista corta con dirección o con la agencia y después cierra los derechos: localiza a los titulares, negocia y consigue las dos licencias firmadas. Recibe mucha más música de la que puede escuchar, así que suele trabajar sobre todo con fuentes de confianza: editoriales, agencias, sellos y librerías. La SGAE, por ejemplo, ha organizado encuentros de compositores con supervisores musicales.

Librerías de música. Tienen catálogos hechos para imagen: piezas etiquetadas por ambiente, tempo y género, casi siempre con instrumentales, versiones cortas y stems, y con derechos que la librería puede licenciar rápido. Los contratos con quien compone varían: unas piden exclusiva sobre la pieza y otras no. Antes de firmar, lee la exclusiva, el plazo, si pueden editar o cambiar el título de la pieza y cómo se reparten el precio de la licencia y los derechos de comunicación pública.

Agencias de sincronización y editoriales. Una agencia propone tu catálogo a supervisores y negocia cuando una escena encaja. Una editorial hace eso y más: registros, cobros, versiones. Las dos se quedan una parte de lo que consiguen, según su contrato. La guía del contrato editorial explica qué revisar. Si lo que buscas es que otros artistas graben tus canciones, la guía para escribir canciones para otros artistas explica ese otro camino.

Trato directo. Cortos, documentales pequeños, pódcasts, estudios de videojuegos independientes, creadores de vídeo. Suele haber menos dinero y decisiones rápidas, lo que los convierte en buena práctica. Pon cada licencia por escrito, aunque sea gratuita.

Qué hace fácil licenciar una canción

Quien supervisa elige la canción que encaja con la escena, pero entre las que encajan pasa la que se licencia sin fricción:

  • Derechos que se cierran en un día. Split sheet firmado, todos los autores localizables y el dueño del máster claro.
  • Sin samples ni interpolaciones sin licenciar. Un sample suma al menos dos titulares más a la conversación.
  • Una letra que deja sitio a la imagen. Irse, volver, esperar, empezar de cero. Pocos nombres propios, marcas o fechas que aten la canción a una sola historia.
  • Entrada rápida y puntos de corte limpios. El ambiente llega en los primeros compases, el estribillo puede abrir un corte y la canción tiene final de verdad, no un fundido.
  • Versiones listas. Como mínimo una instrumental, y una versión limpia si la letra tiene palabras malsonantes.
  • Sonido terminado. Una grabación casera sirve si suena acabada al lado de una mezcla profesional. Una maqueta grabada con el móvil (celular) sirve para componer, no para proponer; la guía de la maqueta musical explica la diferencia.

Stems, instrumentales y versiones alternativas

En montaje se corta la música a la imagen. Cuantas más versiones entregues, más momentos puede ocupar tu canción.

ArchivoQué esPara qué lo quieren
Mezcla principalLa canción completa, máster finalLa versión que eligieron
InstrumentalLa mezcla sin la voz principalQue el diálogo pueda ir sobre el estribillo
A capelaSolo las vocesTráileres, remezclas, un momento vocal
Mezcla TVInstrumental con los corosMantiene la textura del gancho bajo el diálogo
Versiones cortasPor ejemplo de 60, 30 y 15 segundos, cada una con final propioAnuncios y promociones
StemsBatería, bajo, instrumentos armónicos, voz principal, coros y efectos por separadoMontar un corte propio o quitar una parte

Unas reglas para que los stems sirvan:

  • Todos empiezan en el mismo punto (0:00, compás 1) y duran lo mismo, para que encajen al soltarlos en la línea de tiempo.
  • Misma frecuencia de muestreo y profundidad de bits que el máster. Pregunta a la librería o al supervisor su especificación exacta: cada uno fija la suya.
  • Nombres claros con la canción, la parte, el tempo y la tonalidad, como Anden4_Stem_Bateria_84bpm_Mi-menor.wav. El generador de nombres de archivos mantiene el mismo patrón en todas las versiones.
  • Expórtalos desde tu DAW y guarda la sesión: si te piden «lo mismo sin la pandereta», quieres poder responder en una hora.

Metadatos que viajan con la canción

Supervisores y librerías buscan por ambiente, tempo y tema, y licencian por nombres y códigos. Mete estos datos en los campos de metadatos del archivo cuando tu exportación lo permita, y en una hoja de una página que acompañe cada propuesta:

  • Título y versión: principal, instrumental, a capela, mezcla TV, versión de 30 segundos.
  • Autores: nombre legal, papel, porcentaje, sociedad de gestión y número IPI de cada uno.
  • Edición: la editorial, o «sin editorial», y la administradora si la hay.
  • Máster: dueño y contacto.
  • Códigos: el ISRC de cada grabación y el ISWC de la obra cuando lo tenga; la guía de derechos de autor explica los dos.
  • Contacto one-stop: nombre, correo, teléfono y quién firma por cada parte.
  • Datos de búsqueda: tempo, tonalidad, duración, ambiente, género y temas de la letra, con la letra completa en texto y la marca de limpia o explícita.

Para rellenar tempo y tonalidad sin adivinar, pasa la mezcla final por el detector de tono y BPM: analiza el archivo de audio en el navegador y el archivo no sale de tu dispositivo.

Splits, firmas y quién puede decir que sí

Antes de proponer la canción, todos los autores tienen que estar de acuerdo en proponerla y en quién firma. Déjalo por escrito. La guía del split sheet explica qué incluye, y la plantilla de split sheet gratuita comprueba que los porcentajes suman 100 %.

Separa tres cosas:

  • Los porcentajes de la obra: quién escribió qué, según el split sheet.
  • La propiedad del máster: quién pagó y es dueño de la grabación. Puede ser una sola persona aunque la canción tenga cuatro autores.
  • La autorización para firmar: quién puede dar precio y firmar una licencia, y con qué límites. Hay autores que excluyen usos de antemano, como campañas políticas o ciertos productos; acuérdalo antes de que llegue una oferta, no después.

Un «sí, adelante» por mensaje no es una licencia. Y si la obra está registrada en tu sociedad de gestión, comprueba que los porcentajes registrados coinciden con el split sheet: las diferencias retrasan los pagos. La guía para registrar una canción explica cómo registrarla en España y Latinoamérica.

Después de la sincronización: la hoja de música (cue sheet)

La licencia se paga una vez. La emisión vuelve a pagar, como derechos de comunicación pública, y eso depende de la hoja de música o cue sheet.

En la SGAE, la declaración de una obra audiovisual va acompañada de su programa musical (cue sheet), con la duración de toda la música original, los títulos de las obras ajenas, sus titulares y la duración de cada una. El Reglamento añade que figurar en esa hoja no presupone que la productora pidiera permiso: las autorizaciones de sincronización deben adjuntarse al programa musical.

Así que, después de una sincronización:

  1. Registra la obra en tu sociedad antes de la emisión, con los mismos porcentajes del split sheet.
  2. Pide a la productora una copia de la hoja de música, o al menos la confirmación de que se presentó.
  3. Comprueba que el título y los nombres de los autores coinciden con tu registro.
  4. Vigila tus liquidaciones en las fechas de emisión.

Ejemplo práctico: el paquete de sincronización de «Andén 4»

Irene y Tomás deciden ofrecer la canción a una agencia de sincronización y a dos supervisoras que conocieron en un festival de cine. Una tarde de trabajo:

  1. Derechos (20 minutos). Firman el split sheet: obra 50/50, máster de Irene. Añaden una línea: Irene es el contacto one-stop, autorizada para dar precio y firmar licencias por los dos, salvo publicidad política.
  2. Versiones (1 hora). Desde la sesión de Irene: mezcla principal, instrumental, a capela, mezcla TV y versiones de 60, 30 y 15 segundos, todas terminando en el último acorde del estribillo.
  3. Stems (30 minutos). Seis stems desde 0:00, todos de la misma duración: batería, bajo, teclados, guitarras, voz principal y coros.
  4. Nombres y metadatos (20 minutos). Un único patrón de nombres para los 13 archivos y una hoja: autores, SGAE, números IPI, ISRC, «sin editorial», 84 BPM, Mi menor, ambiente «noche, espera, esperanza», temas «despedidas, trenes, madrugada».
  5. Enlace privado (10 minutos). Una página con la mezcla principal y la instrumental para escuchar, y el paquete completo si lo piden. La guía para compartir canciones sin publicar explica cómo evitar filtraciones.
  6. Propuesta (10 minutos). Cuatro líneas, escritas para cada destinataria:

Hola, Marta: soy Irene, compositora de Zaragoza. «Andén 4» es una canción nocturna y contenida sobre esperar a alguien que quizá no llega, a 84 BPM y con letra limpia. Es one-stop: el máster es mío y estoy autorizada para la obra. Puedes escucharla aquí [enlace]; tengo instrumental, mezcla TV, versiones cortas y stems si encaja.

La misma lógica de propuesta corta aparece en la guía para enviar una maqueta a una discográfica: una canción, un enlace, sin adjuntos.

Errores frecuentes

  • Proponer una canción que no puedes licenciar. Un coautor desaparecido o un sample sin permiso.
  • Adjuntos que nadie pidió. Un WAV pesado en el primer correo acaba en la papelera; manda un enlace de escucha.
  • No tener instrumental. Muchas escenas tienen diálogo; sin instrumental, pierdes esas escenas.
  • Stems que no cuadran. Si empiezan en puntos distintos o duran distinto, no sirven en montaje.
  • Metadatos que no coinciden. Nombres o porcentajes distintos en el archivo, la hoja y la sociedad frenan la licencia y el cobro.
  • Firmar con una librería sin leer. La exclusiva y el plazo deciden durante años qué más puedes hacer con esa pieza.
  • Registrar la obra después de la emisión. Regístrala antes, para que la hoja de música tenga con qué cruzarse.

Dónde encaja Zoundroom: la canción lista para proponer en un proyecto

Una petición de sincronización suele llegar cuando menos lo esperas y pide respuesta el mismo día, así que todo lo de la canción tiene que aparecer en minutos. En Zoundroom, cada canción es un proyecto con sus grabaciones, letras, notas y archivos, con la misma cuenta en iOS, Android y web. Para «Andén 4», Irene importa la mezcla principal, la instrumental y la a capela que exportó desde su DAW, guarda la letra y una nota de créditos con los splits, los números IPI, el ISRC y el contacto one-stop, y añade el split sheet firmado como archivo. Comparte el proyecto con Tomás (Free permite hasta 2 artistas y Pro hasta 5) y, con Pro, dejan comentarios con marca de tiempo en la mezcla, como «0:38: corte limpio para la versión de 30 segundos». Zoundroom no exporta stems, no propone ni licencia música, no registra obras y no cobra derechos: de eso se ocupan tu DAW, tu sociedad de gestión y tus socios. El siguiente paso: crea el proyecto de la primera canción que propondrías y escribe hoy su nota de créditos. Mira cómo organizar tus proyectos musicales en Zoundroom.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se cobra por una licencia de sincronización?

No hay tarifa fija para canciones comerciales. Cada licencia se negocia, y el precio depende del uso (de fondo o en primer plano), la duración, los medios, el territorio, el plazo y lo conocida que sea la canción. En España, la SGAE recuerda que cada titular decide libremente el precio de cada obra. Pregunta por el presupuesto antes de dar una cifra y pide la oferta por escrito.

¿Qué diferencia hay entre la licencia de sincronización y la del máster?

La de sincronización autoriza a usar la obra (letra y música) y la dan la editorial o los autores. La del máster autoriza a usar una grabación concreta y la da su dueño. Una canción ya grabada necesita las dos; una versión nueva grabada por la productora, solo la de la obra.

¿Necesito una editorial o una agencia para conseguir sincronizaciones?

No. Si controlas tus canciones, puedes licenciarlas tú, y muchas sincronizaciones pequeñas se cierran así. Una editorial o una agencia aportan contactos y negociación a cambio de una parte de los ingresos que fija el contrato. Lee el plazo, el territorio y la exclusiva antes de firmar.

¿Cobro derechos cuando mi canción sale en televisión?

La licencia se cobra una vez, al firmarla. Cuando el programa o el anuncio se emite, la obra puede generar además derechos de comunicación pública a través de tu sociedad, siempre que esté registrada y figure en la hoja de música de la producción.

¿Puedo proponer una maqueta para sincronización?

Solo si suena terminada. Se sincronizan grabaciones, y la canción tiene que aguantar al lado de mezclas profesionales. Con una maqueta puede interesarle la obra a una editorial o a una librería, pero para el trato directo propón el máster final.

Fuentes

Todas las páginas se consultaron el 28 de septiembre de 2026.